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Únete al #FASHIONREVOLUTION

Esta semana tiene lugar la #FashionRevolutionWeek en la que cientos de organizaciones, empresas y colectivos hablan sobre la importancia de la transparencia y la ética en la industria de la moda

¿Por qué? Porque hace 6 años en estas fechas se derrumbó el edificio Rana Plaza en Bangladesh, sepultando a  1.138 trabajadores de las fábricas textiles que había en su interior (en su mayoría mujeres jóvenes) dando lugar al cuarto desastre industrial más grande de la historia. 
 

Lo terrible del suceso es que los trabajadores se habían quejado de las grietas en el edificio pero les obligaron a seguir trabajando. Las presiones de las marcas “fast fashion” a los proveedores por entregar las prendas en un plazo corto son muy altas, generando este tipo de situaciones injustificables.  La difusión mundial de la catástrofe obligó a las marcas a cambiar sus políticas con los proveedores ya que en ese edificio estaban fabricando prendas para occidente.

El movimiento del Fashion Revolution nace como consecuencia de este triste evento y trata de educar, concienciar y exigir otra forma de hacer las cosas. Defendemos la moda, pero no a costa de los derechos de aquellos que fabrican las prendas ni a costa del planeta. No podemos recuperar a esas 1.138 personas, pero pensamos que tenemos que hacer todo lo posible para que no se repita algo así. Por eso cada año en esta fecha le damos voz a este movimiento de transparencia con la esperanza de que algún día no sea necesario. Para poner nuestro granito de arena y dar ejemplo de transparencia, explicamos en nuestra web quién hace nuestro tejido y nuestras prendas.

 

Las empresas deben tomar completa responsabilidad sobre cómo producen sus prendas y mostrar esta información a sus clientes para así tomar decisiones de compra más conscientes. Si las marcas no prestan atención a las fábricas en las que se confeccionan sus productos, o en los países en los que se produce el tejido, aumentan las sombras en esta industria. Y si no se informa a los consumidores de la huella que dejan sus prendas en el planeta, seguiremos manteniendo un consumismo insostenible a costa del medio ambiente y de las personas que fabrican sus prendas.

Este movimiento anima a los consumidores a preguntarle “¿quién hizo mi ropa?” a las grandes marcas. De este modo el consumidor pone en evidencia la necesidad de información y transparencia y puede participar de una forma activa en esta semana (y con cada una de sus futuras compras).

Gracias al ruido que hacemos entre todos en la Semana de la Revolución de la Moda ha mejorado la seguridad en muchas fábricas de Bangladesh y se ha dado formación de prevención de riesgos laborales, aunque queda un largo camino por recorrer: en febrero de este año 5.000 trabajadores salieron a la calle para demandar una subida de salarios y fueron despedidos; ahora ninguna fábrica les da trabajo.

 

 

Os invitamos a formar parte del #FashionRevolution usando el hashtag  #WhoMadeMyClothes o #QuienHizoMiRopa para preguntarle a vuestras marcas favoritas quién hace sus prendas. Entre todos conseguiremos un mundo más sostenible, concienciado y transparente. Os invitamos también a fijaros en las etiquetas de vuestra ropa, en los materiales y en la procedencia para tomar conciencia de cómo y dónde se ha producido.

El alto coste de los precios bajos: cuando veas una prenda súper rebajada debes preguntarte quién está pagando ese descuento. Si pagas 5€ por una camiseta plantéate cuánto cobran quienes las fabrican para que sea tan barata. Por 5€ no es posible hacer prendas éticas, de calidad y duraderas por lo que el uso prolongado de esta ropa llevará a consumir más prendas de peor calidad que contaminan más y que perpetúan los bajos sueldos de los fabricantes. El problema está en que una prenda cara no tiene por qué ser sostenible ni ética, por eso nosotros también somos transparentes en cuanto a lo que cuestan nuestras prendas y por qué

Es un hecho: todos nos vestimos. Está en nuestra mano hacerlo pensando en el impacto que tiene nuestra ropa en el planeta y en la sociedad global.

En Sepiia ofrecemos una alternativa para vestir a diario prendas duraderas, cómodas y sostenibles de las que puedas sentirte orgulloso.

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#FASHIONREVOLUTION

Esta semana tiene lugar la #FashionRevolutionWeek en la que cientos de organizaciones, empresas y colectivos hablan sobre la importancia de la transparencia y la ética en la industria de la moda

¿Por qué? Porque hace 6 años en estas fechas se derrumbó el edificio Rana Plaza en Bangladesh, sepultando a  1.138 trabajadores de las fábricas textiles que había en su interior (en su mayoría mujeres jóvenes) dando lugar al cuarto desastre industrial más grande de la historia. 
Lo terrible del suceso es que los trabajadores se habían quejado de las grietas en el edificio pero les obligaron a seguir trabajando. Las presiones de las marcas “fast fashion” a los proveedores por entregar las prendas en un plazo corto son muy altas, generando este tipo de situaciones injustificables.  La difusión mundial de la catástrofe obligó a las marcas a cambiar sus políticas con los proveedores ya que en ese edificio estaban fabricando prendas para occidente.

El movimiento del Fashion Revolution nace como consecuencia de este triste evento y trata de educar, concienciar y exigir otra forma de hacer las cosas. Defendemos la moda, pero no a costa de los derechos de aquellos que fabrican las prendas ni a costa del planeta. No podemos recuperar a esas 1.138 personas, pero pensamos que tenemos que hacer todo lo posible para que no se repita algo así. Por eso cada año en esta fecha le damos voz a este movimiento de transparencia con la esperanza de que algún día no sea necesario. Para poner nuestro granito de arena y dar ejemplo de transparencia, explicamos en nuestra web quién hace nuestro tejido y nuestras prendas.

Las empresas deben tomar completa responsabilidad sobre cómo producen sus prendas y mostrar esta información a sus clientes para así tomar decisiones de compra más conscientes. Si las marcas no prestan atención a las fábricas en las que se confeccionan sus productos, o en los países en los que se produce el tejido, aumentan las sombras en esta industria. Y si no se informa a los consumidores de la huella que dejan sus prendas en el planeta, seguiremos manteniendo un consumismo insostenible a costa del medio ambiente y de las personas que fabrican sus prendas.

Este movimiento anima a los consumidores a preguntarle “¿quién hizo mi ropa?” a las grandes marcas. De este modo el consumidor pone en evidencia la necesidad de información y transparencia y puede participar de una forma activa en esta semana (y con cada una de sus futuras compras).

Gracias al ruido que hacemos entre todos en la Semana de la Revolución de la Moda ha mejorado la seguridad en muchas fábricas de Bangladesh y se ha dado formación de prevención de riesgos laborales, aunque queda un largo camino por recorrer: en febrero de este año 5.000 trabajadores salieron a la calle para demandar una subida de salarios y fueron despedidos; ahora ninguna fábrica les da trabajo.

Os invitamos a formar parte del #FashionRevolution usando el hashtag  #WhoMadeMyClothes o #QuienHizoMiRopa para preguntarle a vuestras marcas favoritas quién hace sus prendas. Entre todos conseguiremos un mundo más sostenible, concienciado y transparente. Os invitamos también a fijaros en las etiquetas de vuestra ropa, en los materiales y en la procedencia para tomar conciencia de cómo y dónde se ha producido.

El alto coste de los precios bajos: cuando veas una prenda súper rebajada debes preguntarte quién está pagando ese descuento. Si pagas 5€ por una camiseta plantéate cuánto cobran quienes las fabrican para que sea tan barata. Por 5€ no es posible hacer prendas éticas, de calidad y duraderas por lo que el uso prolongado de esta ropa llevará a consumir más prendas de peor calidad que contaminan más y que perpetúan los bajos sueldos de los fabricantes. El problema está en que una prenda cara no tiene por qué ser sostenible ni ética, por eso nosotros también somos transparentes en cuanto a lo que cuestan nuestras prendas y por qué

Es un hecho: todos nos vestimos. Está en nuestra mano hacerlo pensando en el impacto que tiene nuestra ropa en el planeta y en la sociedad global.

En Sepiia ofrecemos una alternativa para vestir a diario prendas duraderas, cómodas y sostenibles de las que puedas sentirte orgulloso.